Las críticas de la procura reflejan un problema real en la Justicia

Tribunales de instancia y MASC: por qué las críticas de la procura reflejan un problema real en la Justicia

La reciente información sobre la nueva Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid ha puesto el foco en dos elementos clave de la reforma judicial: los tribunales de instancia y los MASC (Medios Adecuados de Solución de Controversias).

Uno de los puntos que más preocupación genera es la implantación de los MASC como paso previo en muchos procedimientos.

Sobre el papel, su objetivo es claro: reducir la litigiosidad. Sin embargo, en la práctica está ocurriendo algo distinto:

  • Se están generando retrasos antes incluso de poder presentar una demanda
  • Se añaden trámites sin garantizar una solución real del conflicto
  • Se traslada al ciudadano una carga adicional, tanto en tiempo como en coste

Desde la experiencia procesal, esto plantea una cuestión clave: ¿se está agilizando realmente la justicia o simplemente desplazando el problema?

Otro de los puntos señalados es la implantación de los tribunales de instancia, concebidos como una reorganización profunda del sistema judicial.

El objetivo es positivo: mejorar la eficiencia. Pero la realidad que se está observando es distinta:

  • Falta de medios materiales y personales
  • Incertidumbre en la organización interna
  • Riesgo de generar más complejidad en lugar de simplificar

Las reformas estructurales requieren algo más que cambios normativos. Necesitan planificación, recursos y conocimiento práctico del funcionamiento de los tribunales.

El valor del procurador ante los cambios del sistema

Es precisamente en este contexto donde la figura del procurador adquiere un papel determinante.

El procurador no solo interviene en el procedimiento: lo hace posible en la práctica.

Su trabajo permite:

  • Adaptar cada caso a los cambios normativos
  • Evitar errores procesales en entornos inciertos
  • Garantizar que los plazos y trámites se cumplan correctamente
  • Servir de enlace real entre tribunal, abogado y cliente

Cuando el sistema cambia —y no siempre de forma ordenada—, el procurador es quien aporta estabilidad.

Las advertencias realizadas desde la procura no deben interpretarse como una simple defensa del colectivo. Son, en realidad, un reflejo de lo que ocurre en el día a día judicial.

Quienes están en contacto directo con los tribunales (antiguos juzgados) saben que:

  • No todas las reformas generan automáticamente eficiencia
  • La digitalización sin medios suficientes crea nuevos problemas
  • Añadir fases previas no siempre reduce la carga judicial

Y, sobre todo, que la justicia no mejora solo con leyes, sino con su correcta aplicación.

En un momento de transformación como el actual, el riesgo no está en cambiar el sistema, sino en hacerlo sin apoyarse en quienes conocen su funcionamiento.

El procurador aporta:

  • Especialización procesal
  • Control técnico del procedimiento
  • Eficiencia en la tramitación
  • Seguridad jurídica

Por eso, más que cuestionar su papel, las reformas deberían apoyarse en él.

Las críticas realizadas desde la procura ponen de manifiesto una realidad incuestionable: sin una correcta ejecución, cualquier reforma puede generar más problemas de los que pretende resolver.

Y en ese escenario, el procurador no es un actor secundario, sino una figura clave para que la Justicia funcione de verdad.

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